Dicen que la Opera es la reina de todas las
artes escénicas. Y no puedo dejar de estar de
acuerdo con esta afirmación. Es una actuación
donde se mezclan la música, el cante, la
declamación, la danza, el Teatro, la
coreografía en un espectáculo completo de unas
dos horas de duración.
Personalmente fui miembro (desde su
fundación) durante varios años del Coro de
Ópera de la Asociación de Amigos del Teatro de
la Maestranza de Sevilla (comunmente llamado
«Coro del Teatro de la Maestranza»). Y he
participado en la preparación de bastantes
Óperas. Como creo que es un proceso
bonito, y no muy conocido, lo relato a
continuación.
Lo primero a saber es que no todos los
cantantes solistas cantan todas las óperas. Y
que un solista tenor (por ejemplo) no puede
hacer cualquier papel de tenor de cualquier
ópera. Lo segundo es que la preparación de una
nueva opera puede, para un solista, ser el
fruto de trabajo durante muchos meses. Por
tanto, cada solista tiene un número de obras
que se sabe y que a lo largo de los años varía
muy lentamente. Este conjunto de obras se
llama repertorio. Y la idea consiste en
rentabilizar lo máximo posible el esfuerzo de
aprenderse una obra por medio de cantarla en
el máximo número posible de sitios.
El inicio de una opera es el director
artístico de un teatro decidiendo dos o más
años antes del estreno las obras a
representar: Si quiere estrenar una obra en
concreto, buscan a solistas que la tengan en
repertorio y si lo que quieren es una obra con
un(os) artista(s) en concreto busca que obras
de sus repertorios estén en común. Igualmente,
se escogen a la orquesta y al coro.
Un segundo escollo es el de la
escenografía: Los decorados, los vestuarios,
los movimiento en escena de los cantantes...
Aquí hay dos soluciones:
- Alquilar todo y montar un espectáculo
copia de otro ya realizado en otro teatro.
Este concepto de alquiler suele ser indicado
en los programas de mano como «Producción del
Teatro de la Escala de Milán»
- Crearlo todo de la nada. Al igual que
ocurre con los repertorios, los teatros, que
invierten una fuerte suma de dinero en
realizar una producción propia, intentan
rentabilizar al máximo dicha inversión. Para
ello, representan dicha obra varias temporadas
e intentan alquilar el montaje a otros
teatros.
Ahora viene el momento de los ensayos.
Supongamos que el artista (o el Coro) no tiene
todavía la obra en el repertorio. En ese caso
entra la figura del "Maestro Repetidor". La
misión es muy clara: Repetir, Repetir,
Repetir, Repetir... hasta que se aprende la
letra y música de la obra.
El Coro al que pertenecía, al ser de nueva
creación, no poseía ninguna obra en
repertorio. Así que teníamos un régimen de
ensayos de 15-20 horas semanales. Para
preparar 3-4 Operas al año. El proceso puede
ser de meses de trabajo y se empieza casi un
año antes de la representación.
Obviamente, existen partituras con
reducciones echas para que un solo pianista
pueda «simular» el comportamiento de la
orquesta.
La Ópera tiene dos directores
principales, que son responsables últimos del
espectáculo: El director de escena que se
preocupa de TODO lo que se ve y el Director
Musical (todo lo que se oye y es el que
dirigirá la orquesta y a los solistas en los
conciertos). En la parte visual, el director
de escena suele tener técnicos para ayudarle
en aspectos concretos: coreografos,
sastres, decoradores, iluminadores...
Nos encontramos a 1 o 2 meses del estreno.
El director de escena se ha debido de reunir
con el director musical, para ponerse de
acuerdo sobre como será el espectáculo. Si
hace falta figuración (gente que aparece en
escena pero no canta), se hace un casting.
Y empiezan los ensayos de escena. Cuando se
empiezan los ensayos de escena, toda la ópera
se sabe perfectamente. En momentos
determinados de algunas obras, pueden haber
más de 100 personas en escena. La coordinación
de tal cantidad de gente es fruto del trabajo
de un equipo de personas llamadas Regidores.
Estos regidores apuntan sobre las partituras
absolutamente todo lo que pasa en escena y
fuera de ella (a instancias del director de
escena o el musical). Y luego torturarán, si es
necesario, para que se cumpla.
Los ensayos de escena es la lucha por
modelar las ideas del director de escena con
los elementos (Coro, figuración, solistas...)
que este se encuentra. Se empieza en una sala
de ensayo vacía a la que luego se iran
colocando objetos claves de la escenografía.
Por supuesto, Los solistas no llegan a los
ensayos hasta el último momento y o se
contratan a dobles o los regidores ocupan el
lugar de estos.
Conforme se va acercando el día del
estreno se termina de instalar los decorados,
se hacen pruebas de vestuario, llega el
director musical que ensayará por separado con
solistas, coro y orquesta. Los solistas se
incorporan a los ensayos de escena y ya solo
quedan 3 ensayos para el estreno:
- El ensayo «Ante piano».
Representación de la obra completa con sus
decorados y vestuario, a ser posible, pero sin
orquesta sólo con un pianista. Es la última
oportunidad de corregir algun problema de
escenografia que interfiera directamente con
la música.
- El ensayo «a la italiana». Todo el elenco
sobre el escenario y la orquesta en el foso.
Es la última oportunidad (y a veces la
primera) de regular las voces con la orquesta.
No hay decorados ni movimiento de escena ni
vestuario ni nada relacionado con la escena.
Solo la música. Es uno de los ensayos más
bonitos de ver porque el objetivo es la
MUSICA. La sonoridad del conjunto y es la
última vez que el director de orquesta habla
para explicar su punto de vista de la
obra.
- El ensayo general. Es a todos los efectos
como una representación. Ya no hay más
correcciones, como salga salió. Es necesario
de hacer porque es la única vez que se
representa todo con todos los elementos unidos
tal y como será en la función; pero no nos
engañemos, de ensayo tiene poco. En Sevilla,
los ensayos generales son con publico y se
entra por invitación que se reparte entre los
familiares de los trabajadores y artistas y
por las distintas agrupaciones musicales de la
ciudad. Y para mi gusto, es el mejor público
que existe, a esa función no va nadie de los
que van a la ópera para que le vean, porque
nadie se fijará en él, es un público de gente
que lleva partituras para seguir la obra, que
no le importa esperar horas a que salgan los
solistas para pedirles un autógrafo y que no
ha tenido que pagar para ver "El mayor
espectáculo del mundo".
P.D.: Escuchar Ópera por la radio o de un
disco, me suele aburrir horrores.