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Ensayando el Carmina BuranaNo quería terminar la reseña anterior sin comentar algo de mis ensayos. Como la entrada anterior me ha quedado algo larga, empalmo en este nuevo comentario. Desconocía al nuevo director del Coro y su dinámica de trabajo. Los viejos amigos no dudaban en insistirme: «no veas como ha cambiado esto». Y he de reconocer que es cierto. Hay un régimen de ensayos meticulosamente calculados. Lo primero que me sorprendió el primer día fué encontrarme con una silla que tenía mi sitio puesto. ¡El director nos había ubicado en la posición en la que debíamos ensayar y cantar en el concierto! Sólo una persona que haya cantado alguna vez en un coro entenderá el avance tan significativo que representa este detalle:
(si mis cálculos son correctos y el maestro no lo modifica, mi posición en el coro será exactamente la esquina superior derecha del coro. Justo en el extremo) Por otra parte, los ensayos aunque cortos de duración son muy intensos en contenido. Tras el saludo de rigor empieza con el ensayo y una hora y media o dos horas cantando sin parar. No hay pausas ni descansos. Algunos coralistas (lo siento aunque dicen que el término correcto es corista, me sigue sonando a revista de varietés); como decía, algunos coralistas llevan su botellita de agua preparada por si necesitan refrescarse la garganta y dentro de poco veremos alguno con una cuña porque ahí no se mueve nadie. Cuales son los resultados de tamaños esfuerzos. Por mi parte, el maestro ha conseguido que sueñe con la obra. Y ya me ha pasado un par de días que me he descubierto tarareando una canción que luego he reconocido su pertenencia a la obra. Simplemente me estoy volviendo loco. También tengo alguna queja sobre los ensayos. Eso es lógico. Montar una obra es una operación con muchos detalles. Como pintar un cuadro. Hasta ahora, se han dado muchas pinceladas sueltas, sin fijar detalles para poder construir a partir de ahora los detalles. Hay veces que me hubiera gustado hacer más incapié en ciertos aspectos y menos en otros. Pero un coro es una disciplina de cien coralistas y un director y en este caso no soy el director (gracias a Dios). Termino esta crónica diciendo que hasta ahora hemos realizados los ensayos por grupos de afinidad vocal en mi caso las voces graves masculinas. Y a partir de ahora se van juntado en grupos cada vez mayores. Primero todos los hombres juntos (y las mujeres por otro lado) y finalmente todo el coro simultáneamente. Seguiremos informando. PD: Este texto debería ir en la entrada anterior, pero por no hacerla más larga y pesada aun, la voy a añadir como anexo aquí. Tomada de la página: 17. Una muchacha se detuvo Una muchacha se detuvo Una muchacha se detuvo,
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carmina burana
solo keria decir ke me senti muy identificada con su comentario...ya ke yo tambien he cantado el carmina burana...la primera vez fue en el colegio (con una orkesta bastante chanta...y unos bajos malisimos...) y la segunda en el teatro municipal, con una orkesta mejor, y voces mas limpias (aunke las voces masculinas, no se porke siempre fallan en puntos claves....)...la cosa es ke a mi algo me pasa con esta obra, no se, sera como lo dice en la portada de la partitura, lo de "imagenes fantasticas", lo epico de la obra o su caracter profano o lo mederno del sonido...en sintesis, la obra me marco...y si, por lo menos donde he cantado, la rigurosidad es alta; puedes charlar como cotorras antes o despues del ensayo, pero en el, no vuela otra mosca ke la de nuestras voces y las indicaciones del director...y en la obra misma, mayor concentracion...aun cuando en un concierto salio salio volando el puente del violin de un musico...
esop, creo ke me sobreinspire.